Lana Schneider

Información general


Edad: 21
Altura: 168 cm
Sexualidad: Bisexual.
Profesión: Directora de la IRCA [ International Rift Control Agency. ]
Gustos: Leer, estudiar y escribir.
Odia: A la gente que tiene demasiada impaciencia y la que se cree superior a ella.

Historia


De origen alemán, Lana nació en un pequeño pueblo cerca de las montañas. Su infancia fue poco normal pues, ella vivía con su padre y su hermano mayor Elias, un chico obsesionado con los insectos, de cabello albino y cuerpo delgado.

Su padre a su vez era un hombre alto y bastante musculado, pelirrojo, y con una barba prominente, su madre les dejó de la noche a la mañana y nunca supieron porqué pasó esto.

Los años pasaron y su padre decidió que era momento que se mudaran a la ciudad en busca de nuevas oportunidades, la verdad es que en todos esos años la familia había vivido medianamente tranquila y menos algunas burlas hacia el padre porque su mujer se había ido no había pasado nada.
Pero el infierno empezó para la chica cuando se mudaron a la ciudad, ella tenía 9 años y tampoco entendía muy bien todo el cambio a su alrededor, su hermano se adaptó rápido al instituto, pero ella era una niña muy tímida en el colegio, lo que ocasionó que le costara un poco adaptarse, aunque al final aunque varios se metían con ella por ser la niña nueva acabó teniendo un pequeño grupo de amigos con los que se juntaba.

El tiempo pasó y su padre empezó a ausentarse de su casa dejando a los dos niños solos casi permanentemente, volviendo a altas horas de la noche durante semanas, y a veces con varios amigos o alguna mujer. La realidad era que los dos niños se preocupaban mucho, pues su padre normalmente era un hombre trabajador, sobretodo cuando vivían en el pueblo, allí normalmente el hombre trabajaba en el campo todo el día, trabajando en su huerto, pero ahora que se había vuelto oficinista, las cosas parecían bastante cambiadas.
Tres años habían pasado ya, tres años en los que su padre cada vez se ausentaba más, el dinero escaseaba en su casa y cada vez peores compañías pasaban por su casa.
La joven Lana recordaba que a veces su padre y sus amigos obligaban a su hermano a bailar por su recreo, y llegar a escuchar algunas veces a su hermano gritar para que no entraran a la habitación mientras que ella estaba dentro pues sabía que le iban a hacer a la joven si entraban.
Exactamente, su padre se había vuelto un alcohólico y un drogadicto y ahora el joven Elias era el que parecía ser el hombre de la casa.

Todo aquel infierno llegó a un punto álgido cuando el albino tuvo que irse a dormir un día a casa de unos amigos, la joven de en aquel entonces 12 años dormía tranquila hasta que su padre irrumpió en su habitación borracho y empezó a acariciar su cabeza. Ella se sentía incómoda pues no le gustaba el contacto humano, y menos de alguien que olía a alcohol.
De un momento a otro las palabras de aquel viejo retumbaron por la habitación.

— “Cada vez te pareces más a tu madre.”

Decía mientras metía sus grandes manos bajo la ropa de su hija masajeando sus senos. El resto es imaginable para el lector, mientras la joven se retorcía y pataleaba de un momento a otro pudo escapar de aquellas garras mientras su padre se bajaba los pantalones dándole una patada en los testículos, causando que el mayor cayera al suelo.

Rápidamente la joven huyó y se metió al bosque que había cerca de su casa, este siempre le había dado miedo, pero era el único sitio donde podía escapar.
Horas estuvo ahí caminando de arriba a abajo por el bosque, perdida entre los árboles, pensando que moriría aquella noche, pero se había librado de las garras de su padre y eso era algo que la complacía, aunque en ese momento una pequeña parte de ella quisiera estar muerta.
Mientras que el frío de la noche recorría su piel y ella tiritaba, una grieta se abrió enfrente de ella, esta había aparecido de la nada y solo se podía observar que emitía una luz tan brillante que cegó a la chica mientras la absorbía.
Aquel lugar era un páramo oscuro, lleno de criaturas que el propio ser humano no podía describir, terroríficas, y que se devoraban entre ellas, pero de repente, una energía empezó a recorrer el cuerpo de Lana, aquello parecía que estaba haciendo mutar sus genes rápidamente para darle alguna especie de poder, y ella sentía como aquellos cambios en su cuerpo estaban reaccionando cuanto antes.

Cuando la joven se quiso dar cuenta habían pasado tres horas, parecía que se había acabado desmayando en el suelo, y débil decidió levantarse a investigar un poco el lugar, la fauna y la flora, y aunque no podía divisar casi nada, los sonidos de ese sitio eran terribles, incluso al hombre más fuerte lo hubieran dejado tiritando de miedo.
Minutos habían pasado cuando la chica pudo divisar a una especie de humanoide con piel gris, este andaba a 4 patas y no tenía cara, solo boca, los gritos agudos de la bestia la alarmaron cuando esta se había tirado al cuello de Lana. Y esta con miedo intentó protegerse, poniendo sus manos alante, pero era demasiado tarde, ya la había agarrado.
En lo que la tenía en el suelo, aquella chica de doce años sentía que había llegado su hora, pero intentó luchar al menos. Empujando a la bestia con sus manos hizo que esta saliera disparada, haciendo que solo quedaran sus brazos en el suelo, esto espantó a la chica, pero en silencio decidió salir corriendo hacia la salida, o al menos encontrarla de nuevo.

Cuando pudo llegar a la salida, varias bestias de la misma índole le estaban persiguiendo, por lo que decidió saltar a fuera sin pensárselo dos veces, y mirando atrás pudo ver que la grieta se cerró, lo que hizo que suspirara de satisfacción pues la pesadilla había terminado.
Ahora le quedaba volver a casa, a dormir con aquel violador en potencia en la habitación de al lado, si tenía suerte le habría dado una sobredosis y estaría muerto en el suelo del lugar.
Esos fueron los pensamientos que pasaron por la cabeza de la chica mientras volvía andando a casa llena de sangre en sus ropas.
Cuando llegó a su casa, su padre la estaba esperando en la puerta, lo que para ella habían sido horas, días posiblemente sin darse cuenta, en el mundo real habían sido al rededor de diez minutos.

— “Así que has vuelto pequeña zorra.”

Dijo el hombre mientras miraba a su hija mientras se acercaba a agarrar su brazo rápidamente, cuando la pudo alcanzar este la tiró contra la pared, haciéndola caer al suelo tirándose él encima, bajándose los pantalones de nuevo.
Otra vez con aquel sentimiento de miedo e impotencia la joven intentaba volver a empujar y repetir lo que hizo antes, pero no podía.

— “No sé qué habrá pasado, pero con los ojos amarillos estás preciosa Lana.”

Decía su padre mientras Lana se preguntaba que a qué se refería, ¿ojos amarillos? Ella siempre había sido pelirroja con los ojos castaños, ¿qué coño decía el viejo?

Cuando el mayor intentó volver a meter su mano en los pantalones de su hija esta apretó su diestra muy fuerte, haciendo que el mayor en escasos segundos se contrayera hasta explotar.
Patidifusa se quedó cuando pasó esto, había matado a su propio padre y no sentía nada, más que satisfacción. Lentamente la chica se levantó y fue hacia el baño, para comprobar que sí, que su padre tenía razón, que sus ojos habían cambiado de color, suponía que había sido por esa energía que le había dado su poder, pero tenía que llegar al fondo del asunto.
Con la mirada ahora perdida decidió ir a sentarse al sofá de su salón hasta que su hermano regresara, los restos de su padre estaban esparcidos por todo el salón y en la escena solo se podían ver visceras y sangre esparcidos por la sala.

Cuando a la mañana siguiente su hermano volvió, se encontró a su hermana quieta, mirando a la pared, y toda aquella sangre por todos lados, por lo que horrorizado decidió preguntarle que había pasado, a lo que ella solo respondió.

— “Me intentó violar Elias, no estuviste para protegerme, por favor, llama a la policía, necesito respuestas.”

Dijo esta con un tono de voz frío mientras miraba a su hermano, el cual estaba demasiado confuso pero hizo caso a su hermana.

Cuando contó la escena y que su hermana había cambiado el color de sus ojos, aunque esto no se lo mencionó a ella para no seguir dándole vueltas al asunto.

Quince minutos tardaron hasta que un equipo de especialistas con las siglas de IRCA a su espalda llegó a la casa, ató a la niña y se la llevó.
Bajo las palabras de “volveré a por tí” la joven desapareció de la vida de su hermano.

Poco se sabe más a partir de esto, más que la Asociación de Control de las Grietas Internacional o conocida por sus siglas en inglés IRCA (International Rift Control Agency) se la había llevado a experimentar con ella.

Seis años pasaron en los que solo se rumoreaba que aquella joven era el mayor arma militar que se tenía en el distrito, había matado todo tipo de criaturas con sus manos, y bajo su fría mirada, había doblegado incluso a los hombres más duros que gobernaban ciudades e incluso países.

Con dieciocho años, una última cosa se supo de la joven, un 12 de octubre, en una fría noche, mató con sus poderes al director al mando de la asociación, haciéndolo explotar, mientras que su propio mensaje retumbaba por toda la administración.

— “Hoy, yo, Lana Schneider, experimento L301, me declaro directora de esta asociación, y bajo la muerte del antiguo director Jacob Drainlord, ordeno a todo el mundo a someterse a mi mando, al igual que la nueva humanidad comienza aquí, mi nuevo puesto está dictado, y si alguno se opone. . . Quizá tenga que hablar con los restos del señor Drainlord para debatir donde quiere acabar, o con mi control sobre la gravedad para que elija donde acaban sus propios restos. Espero que tengan un buen día, hoy empieza una nueva era para la humanidad, y para la IRCA.”

Poderes


Control de la gravedad: Debido a su gran exposición con la grieta, esta decidió otorgarle el poder de controlar la gravedad a Lana para que aquel virus siguiera expandiendose.
Su poder de la gravedad se basa en poder contraerla o repelerla en un punto, lo que puede dar paso a contraer a un humano con una pequeña distancia o poder empujarlo demasiado fuerte.
Ambas cosas han sido demostradas por la IRCA que pueden explotar a un ser vivo en cuestión de segundos debido a la fricción.

Fuerza sobrehumana: Al igual que todos los afectados por la grieta y sus descendientes, siendo los originales los más poderosos, Lana tiene una fuerza mayor a la de un humano normal, habiendo logrado ganar a un luchador profesional de 2,10 y 150 kg a puñetazos.

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